reunion vicariaCerca de nosotros está el Vicario foráneo, como servidor muy importante de la pastoral presbiteral. Es cierto que ahora a él se le encomiendan muchas funciones. Además, casi siempre es párroco, con lo cual ya tiene ocupada buena parte de su tiempo y de su corazón. Pero la Iglesia le ha encomendado una misión muy importante: acompañar y ayudar integralmente a sus hermanos de la vicaría, arciprestazgo o decanato. Dentro de esa tarea, la Iglesia destaca unas importantes funciones de animación: que cuide que los clérigos de su distrito vivan de modo conforme a su estado y cumplan diligentemente sus deberes; procure que los clérigos, según las prescripciones del derecho particular y en los momentos que éste determine, asistan a las conferencias, reuniones teológicas o coloquios, de acuerdo con la norma del c. 279 § 2; cuide de que no falten a los presbíteros de su distrito los medios espirituales, y sea especialmente solícito con aquellos que se hallen en circunstancias difíciles o se vean agobiados por problemas; cuide de que los párrocos de su distrito que sepa que se encuentran gravemente enfermos no carezcan de los auxilios espirituales y materiales, y de que se celebre dignamente el funeral de los que fallezcan; y provea también para que, cuando enfermen o mueran, no perezcan o se quiten de su sitio los libros, documentos, objetos y ornamentos sagrados u otras cosas pertenecientes a la Iglesia (Cf. Código de Derecho Canónico, can. 555). 

Los Vicarios foráneos, entonces, están llamados a ser especiales servidores de los pastores de su vicaría (Cf. CIC, cánones 553-555). Con la colaboración de todos, pueden ayudar a que la vicaría sea un espacio especialmente favorable para la comunión y ayuda fraterna entre los presbíteros; se fortalezca la cooperación pastoral; y los presbíteros se ayuden de manera integral en el campo humano, espiritual e intelectual y pastoral. Manifestemos gratitud a nuestro Vicario; ofrezcámosle apoyo en este servicio a los sacerdotes; unámonos a sus buenas iniciativas; ofrezcámosle colaboración en estas tareas, especialmente, cuando se quiera elegir un presbítero apto para ayudar a animar la pastoral presbiteral vicarial, en plena comunión con el Vicario y con la Comisión diocesana de Pastoral Presbiteral.

Julio