Ensacerdotes.jpg nuestro boletín, hemos estado compartiendo sobre este regalo de Dios que podemos aprovechar viviendo bien nuestro presbiterio diocesano y participando en una comunidad de vida y ayuda sacerdotal. Esta es una comunidad pequeña y estable de sacerdotes, que se proponen vivir la comunión fraterna y ayudarse integralmente en su vida y ministerio. 

* Es comunidad de vida: en ella los presbíteros viven la vida común (Cf. PO, 8) de casa, mesa y trabajo, o parte de ello, con diversas expresiones, según las posibilidades. Comparten basados en la íntima fraternidad sacerdotal que los une y movidos por la caridad pastoral, como los Apóstoles con Jesús. Comparten la Palabra, la oración, comparten bienes y servicios. Promueve la vivencia estable y creciente de la fraternidad sacerdotal entre ellos y con su presbiterio diocesano. 

Es comunidad de ayudaen la que los sacerdotes se apoyan en su discipulado misionero, se ayudan a ser pastores santos, mediante la vivencia de la espiritualidad propia de configuración con Cristo Pastor, Cabeza y Esposo, la vivencia de la fraternidad sacerdotal y el ejercicio santificante del ministerio pastoral. Como parte de su ministerio, se lavan los pies unos a otros, con Jesús, como Él y por Él. Para ello, se acompañan y se ayudan en el campo humano, espiritual, intelectual y pastoral. Se apoyan para mejorar su formación, para crecer en comunión fraterna y para ejercer bien el ministerio pastoral. Se comprometen a compartir y a ayudarse por muchos años, lo cual da estabilidad y dinamismo a su comunidad. Se ayudan entre ellos y se unen para aprovechar los servicios de la pastoral presbiteral diocesana y para servir, afectiva y efectivamente, a otros hermanos necesitados del presbiterio. 

Es un camino y una tarea. Todos los días hay que dar pasos, aportar fraternalmente, para que nuestra pequeña comunidad sacerdotal crezca en vida y en ayuda. ¡Hagámoslo!

Julio