Lo que se nos pide a los sacerdotes es mucho: que seamos buenos pastores y que tengamos abundantes frutos en el trabajo pastoral, en medio de este ambiente difícil que nos ha tocado. 
A veces, sentimos que no es posible alcanzarlo, por limitaciones personales, por cansancio, por dispersión, por la poca respuesta de los fieles, o por la poca conversión pastoral en nosotros mismos. Sentimos que las ovejas no reconocen nuestra voz, no nos siguen, cuando somos asalariados, malos pastores y extraños. El gozo y los buenos resultados los hemos tenido pastoreando bien, dando la vida por las ovejas. Más unidos a Jesús, con su caridad pastoral, hemos podido lograrlo (Cf Jn 10, 1- 16).
Los desafíos de la vida y del ministerio de pastores los tenemos cada día. Para responderlos con entusiasmo y buenos frutos, nos convendrá, - por amor a Dios, por nosotros mismos por nuestra comunidad y por nuestro mismo ministerio pastoral -  dar algunos de los pasos siguientes: avanzar en la conversión pastoral; asumir, avivar, cultivar y vivir el dinamismo de nuestra caridad pastoral; recibir servicios educativos, de comunión y otros apoyos, para ejercer de manera auténtica, con caridad pastoral y en el Espíritu de Cristo nuestro ministerio y, con ello, avanzar en la santificación personal y en la de la comunidad; renovar nuestros métodos e instrumentos de evangelización; trabajar en corresponsabilidad, comunión y colaboración mutuas con el Obispo, con el Presbiterio diocesano y con los demás agentes de pastoral; y compartir con ellos los pasos de discernimiento pastoral, planeación, programación y servicio. Hay dos pasos que son especialmente dinamizadores de nuestra vida y ministerio: “Lavar los pies” a los otros hermanos del presbiterio diocesano, con Jesús, como Jesús y por Él, dando la vida en su servicio; crecer en espíritu, compromiso y servicio misionero universal. 
Estamos llamados a ayudarnos a “ser Evangelizadores con Espíritu, que quiere decir evangelizadores que oran y trabajan” (EG, 262). Vale la pena ser buenos pastores, pastores santos.

Julio