Es decisivo tener una comunidad de vida y ayuda, que nos apoye y ayude a crecer. Que sea estable, fraterna y que ayude a vivir como los Apóstoles con Jesús. Para ello, podemos aprovechar el espíritu y la experiencia de la Unión Apostólica del Clero. Ella tiene una “diocesaneidad” plena en sus miembros, espiritualidad, vida, organización y servicios. Está en el presbiterio y a su servicio.
Para integrar esa pequeña comunidad sacerdotal nos ponemos de acuerdo con otros sacerdotes dispuestos a compartir para ayudarnos entre nosotros y para ayudar a otros hermanos del presbiterio. La Unión Apostólica del Clero (UAC) es una asociación de ministros ordenados diocesanos comprometidos a ayudarse para lograr la santificación personal, en el ejercicio eficiente del propio ministerio (Cf. Estatutos UAC n. 1). Es una asociación de sacerdotes, en la que nos unimos diversos ministros ordenados diocesanos, para ayudarnos a ser pastores santos y para ayudar a nuestros hermanos sacerdotes en su vida y ministerio. 
Sirve vivir esa experiencia fraterna y apostólica? La Unión Apostólica del Clero es muy útil en varios aspectos:
* Es camino eficaz para vivir como los Apóstoles con Jesús (forma de vida apostólica).
* Sirve para fomentar y canalizar la ayuda fraterna entre los pastores.
* Ayuda a construir presbiterio diocesano.
* Acompaña y apoya diversas expresiones de comunión entre ministros ordenados.
* Colabora en los servicios de formación permanente para los pastores.
* Ayuda a promover el bienestar integral de los ministros ordenados y anima otras Instituciones de servicio al clero. 
* Ayuda, con su testimonio y servicio, a crecer en cantidad y calidad el clero diocesano.
* Hace amar y servir mejor la propia Diócesis.
* Ayuda a crecer nuestro espíritu y servicio “misionero universal”.

Julio