CON EL BUEN PASTOR, COMO ÉL Y POR ÉL

 

buenpastorPara servir a los sacerdotes, unos se sienten débiles y con pocos méritos; otros se sienten un poco defraudados por las respuestas que han recibido de los hermanos; otros sienten que son ellos los que necesitan ayuda; otros, como tú y yo, buscamos motivos y fuerzas para hacerlo. Nos preguntamos sobre el por qué hacerlo, el qué hacer y el cómo hacerlo. 

Una primera y fundamental respuesta la encontramos en Jesús. Sin Él no podemos hacer nada (Cf. Jn 15, 5), sobre todo, en este servicio a los sacerdotes. Y para entrar al corazón de ellos, es necesario asumir sus sentimientos (Cf. Fil 2, 5-11) y dar la vida como Él y por Él (Cf. Jn 10, 11; Mt 10. 37).

Lo primero, entonces, para servir bien al hermano sacerdote y para ayudarle eficazmente, es hacerlo acompañando a Jesús (hacerlo con Jesús), pues Él sigue siendo, por su Espíritu, el que hace más, mejor y siempre por sus sacerdotes. Con la pastoral presbiteral se acompaña a Jesús, quien, en la Iglesia, de manera preferencial, sirve hoy a sus pastores.

Por otra parte, para servir hay que “lavar los pies” al hermano sacerdote, como Jesús lo hizo y como nos manda a hacerlo (Jn 13, 15), es decir, hemos de realizar cada uno de esos servicios en sintonía con su vida, criterios, actitudes, acciones, pedagogía y estilo (hacerlos como Él).

El motivo y la orientación de esos servicios es decisivo para conseguir buenos frutos. Alimentados y orientados por la caridad pastoral, en ese servicio estaremos buscando dar gloria Dios, sirviendo a los hermanos. O sea, lo hacemos por Él (Cf. Jn 14, 16-17; PDV 73).   

Este servicio se hace amando hasta el extremo y dando la vida por el hermano (Cf. Jn 13, 1-17). Seremos dichosos haciendo lo que Él hizo y como Él lo hizo con los Doce. Qué dicha acompañarlos y ayudarlos a encontrarse con Él, a vivir con Él, a vivir como Él, a unirse en Él, a ir con Él y a pastorear dando la vida con Él, como Él y por Él.

Propongámonos hacer nuestros próximos servicios a los sacerdotes, más con Él, como Él y por Él. Seremos dichosos, habrán muchos frutos para ellos y para nosotros mismos.

Julio