predicacion¿Cómo estás para mañana? Ocupadísimo. Mira mi agenda: misas, reuniones, algunas diligencias, atender a unas personas y todo lo demás que resulte. Me sobra trabajo. Y lo grave es que, aunque esté cansado y poco animado, quiero hacer más, quiero construir, mejorar los ahorros de la parroquia, mostrar más resultados materiales, para que me valoren más.

Esa es la medida de muchos superiores y de mucha gente, esa es la vida de muchos sacerdotes. Afortunadamente, a Jesús no le interesa tanto la cantidad de actividades, sino la calidad en esos servicios; no le interesan tanto las obras materiales, sino ayudarnos a producir buenos frutos de vida cristiana, de comunión y de progreso integral en las personas y en la comunidad. Él quiere más la calidad que la cantidad. La mayor calidad en las celebraciones, en las visitas, en los servicios a los grupos, en la atención a las personas, en el compartir con los hermanos.

Después de “prepararme” para cada servicio y de “prepararlo”, el camino seguro para mejorar los servicios y para conseguir mejores frutos es el que nos indica la Iglesia (Cf. PO, 13): hacer lo que me corresponde según mi vocación y misión (autenticidad); llenarnos del amor de Buen Pastor, para que la caridad pastoral sea la fuente, el motor, el dinamismo y la orientación de nuestra vida y de nuestros servicios; realizar cada servicio pastoral unido al Espíritu Santo, en sintonía y colaboración con Él, con su sabiduría y fortaleza. Con esa caridad pastoral nos propondremos hacer menos, pero mejor, con mayor calidad y con mayores frutos para mí y para la comunidad. De esa forma, daremos los frutos para los cuales hemos sido elegidos y enviados (Cf. Jn 15, 16), seremos como el grano de trigo que cae en tierra, muere y da abundante fruto (Cf. Jn 12, 24; Jn 15, 6). Lo lograremos.

Una experiencia muy útil es juntarse con algunos amigos sacerdotes para discernir qué es lo que hacemos (autenticidad), cómo lo hacemos (caridad pastoral), y cuáles son los frutos que estamos consiguiendo. Y, con ello, nos disponemos mejor a recibir la ayuda del Señor para realizar mejores servicios y con mayores frutos. ¡Hagámoslo!

Julio