sacerdotesjovenes¿Te sientes bien? ¿Cómo vives este período de tu vida? Cada edad tiene sus valores, sus necesidades y sus buenas perspectivas para el crecimiento integral (Cf. PDV, 76; DMVP2, 111, 112).

¿Cómo te entiendes con los sacerdotes más jóvenes? Como se comience, así seguirá, se sigue diciendo de los primeros años de ministerio. En esa primera edad están algunos hermanos sacerdotes. De ellos hay que aprovechar el entusiasmo pastoral, la creatividad, la capacidad de comunicación, la juventud, la formación actualizada. Pero, también, comprenderlos porque se sienten frágiles ante la nueva realidad social y eclesial en las que les toca desenvolverse. Ellos sienten más fuerte el contraste entre los frutos que desean y los que realmente consiguen.  Se sienten andando en contravía del mundo que les agrada.

Por envidia ante sus valores o buenas acciones, o por incomprensión ante sus debilidades, a veces, se generan conflictos entre los sacerdotes jóvenes y los mayores. ¿Es difícil obedecer? ¿Se pueden dar pasos de comprensión y perdón? ¿Es posible apreciarnos cada uno en nuestros valores y responsabilidades? ¿Podemos apreciar y felicitar al hermano por los frutos que consigue en su vida y con su ministerio?

Reconociendo que somos triplemente hermanos por compartir en el sacramento del orden la caridad pastoral, el ministerio, la íntima fraternidad sacerdotal (Cf. PO, 8) y la pertenencia a la misma diócesis, y poniendo cada uno de nuestra parte para crecer en respeto, comunión fraterna y ayuda mutua, superaremos esas dificultades en nuestras relaciones y nos colaboraremos con gusto en la vida y en el ministerio pastoral. Reconocernos triplemente hermanos nos ayuda a apreciarnos, nos mueve a amarnos y nos hace servirnos, como Dios nos ama, como Dios los ama, con el amor de Dios, para amar a Dios y para que el mundo crea (Cf. Jn 17, 20 -21). Unos a otros nos apreciaremos, nos acompañaremos y ayudaremos. ¿Verdad? Hagámoslo en estos días con algunos de esos hermanos.

Julio