orando2¿Qué tienes para mañana? Tengo varias celebraciones; me comprometí a ir a tal parte; tengo que hablar a tal grupo; me toca atender a tales personas; debo ir a comprar varias cosas; y otras actividades, que me mantendrán ocupado, como todos los días. ¿Y estás contento en tu trabajo? Quisiera sentirme menos oprimido por las actividades y ver más frutos en ellas. Eso es lo que decimos todos. ¿Verdad? Uno quisiera saber por dónde comenzar y cómo hacer menos actividades y con mayor fruto.

Lograrlo depende no tanto de la cantidad de actividades, sino de la calidad de ellas. Ayuda en ello el preparar la actividad y realizarla bien. Pero lo realmente decisivo es que, antes de preparar la actividad, yo “me prepare” personalmente para ese servicio. Esa experiencia la hemos tenido, por ejemplo, cuando nos hemos preparado mejor para la Eucaristía y hemos tenido mayor gozo y fruto en nuestra vida y en nuestra comunidad.

“Prepararme” implica varias cosas: encontrarme con Jesús; llenarme de su luz, de su amor y de su fortaleza; reconocerme como pastor enviado por Jesús y asumir ir con Él y como Él a cumplir la misión; orar por los hermanos a quienes voy a servir. Así, mis motivaciones, sentimientos y acciones estarán renovadas para el servicio que voy a prestar. Y todo ello lo hacemos en ese encuentro de oración con Jesús.

Vale la pena empezar cada servicio por “prepararme”. Después si prepararé los elementos que voy a compartir en el servicio y realizaré bien lo que he de hacer. Pero lo primero y decisivo es “prepararme” con Jesús. Eso se lo enseñó Jesús a los Apóstoles y les repetía: Permaneced en mí, porque sin mí no podéis hacer nada (Cf. Jn 15, 4 - 5). Dediquémosle tiempo al “prepararme”, aunque hagamos menos cantidad de actividades. Con ello, aumentarán los frutos en tí mismo y en la comunidad. ¡Hagámoslo!

Julio