pasosdecisivosPara nosotros y para todos hay unos nuevos motivos de esperanza. Que se va a ayudar a los jóvenes, desde cuando sienten el llamado al sacerdocio, a que tengan claro el horizonte de la vida y ministerio sacerdotales. Que se va a acompañar a los seminaristas para que hagan un discipulado misionero profundo, que se continúe toda la vida. Que se van a atender más equilibrada y armónicamente en el seminario las dimensiones de la formación: humana, espiritual, intelectual y pastoral; que se va a privilegiar, desde el principio, y más en el seminario, el hacer experiencias concretas de comunión fraterna; y que durante toda la vida, se va a ir progresivamente a la misión evangelizadora. Ya lo más importante no será el rendimiento académico, sino el avanzar efectivamente en todo el proceso formativo.

Todo esto es lo que nos pide la Iglesia en la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, del pasado mes de diciembre. Ello llevará a que se logre mayor madurez en cada una de las etapas formativas y a que podamos tener mejores pastores para la nueva evangelización.

Son pasos decisivos, que producirán muchos y buenos frutos. Pasos decisivos que tienen sus exigencias para todos: lograr la integración entre el presbiterio, el seminario y la pastoral vocacional; avanzar en nuestro proceso de renovación integral, aprovechar los nuevos espacios de la etapa de síntesis pastoral para ayudar a iniciar bien a los hermanos en la vida y ministerio presbiterales.

Acerquémonos más al seminario, a apoyar sus servicios y a recibir lo que nos ofrezca.  Dediquémonos a ser mejores acompañantes y promotores vocacionales. Caminemos más unidos con los jóvenes aspirantes y con los seminaristas. Invitemos a los formadores del seminario a colaborar más en los servicios de la pastoral presbiteral. Vivamos y sirvamos más unidos en nuestra familia diocesana.

Julio