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DEJARNOS AMAR DE DIOS AMOR, AMARLO, AMAR Y HACERLO AMAR.

Julio Daniel Botía A.

 

En el fondo de nuestro ser hay un fuerte deseo y una tendencia a progresar en todo y, de manera especial, en la vida espiritual. Unos vamos dando pasos con nuestras propias fuerzas y lo que logramos no es mucho. Otras veces, caminamos con Dios y con la fuerza de su amor: los frutos en poco tiempo son muchos.

Aquí vamos a compartir sobre este segundo camino, en el cual ponemos todo nuestro corazón para amar y para hacer permanentemente cuatro pasos de verdadero progreso: dejarnos amar de dios amor, amarlo, amar y hacerlo amar.

Es el mismo camino de Jesús: Hijo amado del Padre, que en todo hace la voluntad del Padre, es su enviado, y da la vida obedientemente por amor al Padre y por toda la humanidad. Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14, 5) para todos. Por el Espíritu Santo, Espíritu de Amor, Él nos lleva a  unirnos progresivamente al Padre, a crecer en su Amor y a vivir, cada vez mejor, la vida y el servicio cristianos ( cf. LG. 39-40 ).

Este camino nos ha enseñado Jesús, indicándonos que se recorre haciéndose pequeño (Mt 18, 1- 4) para “dejarse amar del Dios Amor, amarlo y hacerlo amar con su Amor”. Este es el camino recorrido por los Apóstoles, los santos y miles de nuestros hermanos. Es un camino de amor felíz.

También a nosotros, Dios Amor nos ayudará a valorar los pasos que ya hayamos dado en este “caminito” y nos fortalecerá para dar los otros pasos que nos faltan. En un verdadero camino de amor con Dios, Él hace la mayor parte, nosotros aportamos nuestro todo, aunque sea pequeño.

 

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