Nuestra Espiritualidad

UN DESAFÍO A NUESTRA CONVERSIÓN PASTORAL

Una mirada a nuestro momento actual nos muestra situaciones que afectan y desafían la vida y el ministerio de los presbíteros:

  • Un primer desafío dice relación con la identidad teológica del ministerio presbiteral… El sacerdote no puede caer en la tentación de considerarse solamente un mero delegado o  solo un representante de la comunidad, sino un don para ella por la unción del Espíritu y por su especial unión con Cristo cabeza” (DA 193).
  • El segundo desafío se refiere al ministerio del presbítero inserto en la cultura actual. El presbítero está llamado a conocerla para sembrar en ella la semilla del Evangelio… Este desafío incluye la necesidad de potenciar adecuadamente la formación inicial y permanente de los presbíteros, en sus cuatro dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral (DA 194).
  • El tercer desafío se refiere a los aspectos vitales y afectivos, al celibato y a una vida espiritual intensa fundada en la caridad pastoral, que se nutre en la experiencia personal con Dios y en la comunión con los hermanos; así mismo al cultivo de las relaciones fraternas con el Obispo, con los demás presbíteros de la diócesis y con laicos. … El ministerio sacerdotal que brota del Orden sagrado tiene una “radical forma comunitaria” y solo puede ser desarrollado como una “tarea colectiva” (DA 195).
  • Otros desafíos son de carácter estructural, como por ejemplo la existencia de parroquias demasiado grandes, que dificultan el ejercicio de una pastoral adecuada; parroquias muy pobres, que hacen que los pastores se dediquen a otras tareas para poder subsistir; parroquias situadas en sectores de extrema violencia e inseguridad, y la falta y mala distribución de presbíteros en las Iglesias del Continente (DA 197).

Aparecida, entonces, describe las luces de la situación de los presbíteros en América Latina y el Caribe y hace un reconocimiento y agradecimiento (DA 99) a la inmensa mayoría de los presbíteros por su vida y ministerio. Pero cuando describe las sombras (DA 100), hace una descripción que parece referirse a muchos de los presbíteros y a diversos sectores de ellos, respecto de los cuales menciona deficiencias que interrogan: falta de espíritu misionero, desorientación doctrinal, una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones, desaliento. Son desafíos a dar pasos en nuestra “conversión pastoral” y a colaborar en la conversión pastoral de nuestros cohermanos.