PARA RECIBIR MUCHO - Clero Hoy 295

CLERO HOY
Abril  20 de 2017                          N° 295  
Las noticias eclesiales más importantes
y otras propuestas para nuestra vida y misión.

En CLERO HOY, 295

¡Hola Amigo!

  • PARA RECIBIR MUCHO 
  • Oramos por nuestros hermanos de Venezuela y por los de México
  • Felicitamos al nuevo Nuncio apostólico en Bolivia
  • Figura sacerdotal: Beato: Mons. Jesús Emilio Jaramillo  . 

Ayer, Hoy y Mañana

En la Iglesia Universal

  • "Cuiden el primer paso de Dios hacia ustedes", el Papa a los Obispos de Colombia
  • FRANCISCO, EN MEDELLÍN, A LOS SACERDOTES, CONSAGRADOS, CONSAGRADAS, SEMINARISTAS

En América

  • El Papa al CELAM: Apartes de su discurso
  • Papa Francisco: “Debemos ayudar a resolver el problema humanitario” en Venezuela
  • El Cura Brochero inspiración para los sacerdotes de hoy  

Para nuestra pastoral

Para nuestra homilía dominical

  • MT 18,21 – 19,1 TENER SIEMPRE MISERICORDIA DEL HERMANO

Interesante 

  • En PDF: Todos los mensajes del Papa Francisco en Colombia   

Intención Misionera

  • Por nuestras parroquias
¡Hola Amigo!

PARA RECIBIR MUCHO


¿Has visitado recientemente hermanos sacerdotes ancianos? Es mucho lo que podemos recibir de ellos. Es, también, mucho, lo que podemos compartir con ellos. Habrás escuchado a algunos de ellos que lo que más necesitan es tener los recursos y la atención suficientes para sus necesidades básicas de salud, vivienda, alimentación, sostenimiento. Pero insisten en algo que para ellos es, todavía, más importante: necesitan sentirse valorados y poder ser útiles realizando servicios ministeriales. Además, aunque pocos lo dicen, en el fondo, necesitan aprender a afrontar el desgaste progresivo y la cercanía de su muerte; superar situaciones y sentimientos de inutilidad, incomprensiones, soledad, tristeza y marginación; continuar su proceso de maduración integral y de santificación personal.
Ante esas necesidades, concretamente, ¿qué podemos compartir con ellos? Movidos por la justicia y por la caridad fraterna, podemos ayudar a que se les proporcionen las adecuadas condiciones de bienestar integral para que satisfagan sus necesidades básicas. Desde luego, hay que empezar por promover la comunión y ayuda fraterna del presbiterio hacia ellos y de ellos hacia los hermanos del presbiterio; además, propiciar espacios en los que ellos ejerzan, en formas adecuadas, su ministerio pastoral. ¿Verdad?
Vd o yo, podríamos hacer algo más grandioso por ellos: acompañarlos y ayudarlos para que vivan bien esta época de su vida, sepan envejecer y se preparen bien para el encuentro definitivo y gozoso con Dios. Ofrecerles elementos que los ayuden a vivir este período de su vida como la edad más bella: como tiempo de “cosecha” de lo sembrado por Dios y de lo sembrado por ellos mismos; como tiempo de “nueva siembra”, para ofrecer servicios nuevos y de manera nueva; y como tiempo de “especial amor con Dios”, con una comunión creciente de amor y de vida con Él.
Podríamos ayudarlos a vivir su espiritualidad presbiteral propia, para que unan su cruz a la cruz de Jesús, por la salvación del mundo, y fortalezcan su esperanza de vida eterna. Ayudarlos a apreciar que se es sacerdote no solo para hacer, sino ante todo para ser, en comunión con Cristo Pastor. Acompañarlos a valorar la vida como don de Dios y a disponerse a entregarla toda en sus manos, para configurarse plenamente con Cristo que muere y resucita. A entregarse gozosamente a Cristo para vivir eternamente con Él.
Visitemos frecuentemente a esos hermanos para compartir todo lo anterior. Y recibiremos mucho de Dios a través de ellos.

Julio
 

Nuestra Familia de Pastores

Oramos por nuestros hermanos de Venezuela y por los de México para que, con la ayuda de Dios y la caridad de los cristianos, superen sus grandes dificultades.

Felicitamos  al nuevo Nuncio apostólico en Bolivia, Mons. Angelo Accattino.   

Figura Sacerdotal: Nuevo beato: Mons. Jesús Emilio Jaramillo 

(ZENIT –8 Sept. 2017).- Mons. Jesús Emilio Jaramillo y D. Pedro María Ramírez, ambos mártires colombianos que murieron en defensa de la fe, ya son nuevos beatos proclamados por el papa Francisco hoy, en Villavicencio. El Papa ha beatificado al Obispo Mons. Jaramillo Monsalve, quien nació en Santo Domingo (Antioquia, Colombia), el 14 de febrero de 1916. Ordenado sacerdote el primero de septiembre de 1940. En 1944 obtiene el doctorado en teología. El 10 de enero de 1971 es consagrado obispo titular de Strumniza, como Vicario Apostólico de Arauca. El 19 de julio de 1984 el vicariato fue elevado a diócesis y fue nombrado como el primer obispo residencial. La vivencia de su episcopado, desde su consagración hasta el final de su vida, fue un testimonio continuado de celo ardiente y entrega generosa que corona con su muerte heroica el 2 de octubre de 1989, a manos de  una célula guerrillera, durante una visita pastoral a algunas parroquias rurales de su diócesis.
Monseñor Jesús Emilio escribió e intentó vivir: “Ahora me siento forzosamente apóstol, mensajero. Llevo una buena nueva a mi pueblo sentado en sombras de muerte. No llevo sólo el báculo del profeta enmudecido para curar al niño: llevo el solo nombre que salva. Diré a los ciegos: llegó la Luz; diré a los muertos llegó la Resurrección; a los equivocados, la Verdad; a los cautivos, la Libertad; a los combatientes, la Paz. Porque todo eso es Cristo, y el mundo moderno, mi mundo, es también todo eso: el ciego, el muerto, el extraviado, el cautivo, y el sin paz. Pero quiero asimilar bien el mensaje, identificarme con él. El mensaje no irá en mi boca sino en mi vida. Yo mismo seré el mensaje, identificado con Jesús, Vida Universal. Quiero que los que tienen vínculo conmigo, de sangre, de amistad, de fraternidad religiosa sean acordes conmigo. Quiero que ardan en mi llama. Deseo contagiarles mi fiebre y mi enfermedad de amor. ¡Que sean apóstoles de Jesucristo! Por tanto, que lo sacrifiquen todo para el Mensaje: familia, cosas terrenas, carne y sangre. Que su ideal, su obsesión y su vida sea Cristo”. Jaramillo, J.E., He ahí al Hombre, Medellín, 1961, 158-159.
 

Ayer, hoy y mañana

En la Iglesia Universal

"Cuiden el primer paso de Dios hacia ustedes", el Papa a los Obispos de Colombia  

2017-09-07 Radio Vaticana. (RV).
Apartes especiales del discurso del Santo Padre a los Obispos colombianos en relación con nuestra vida y ministerio

Vengo para anunciar a Cristo y para cumplir en su nombre un itinerario de paz y reconciliación. ¡Cristo es nuestra paz! ¡Él nos ha reconciliado con Dios y entre nosotros!

Cuiden pues, con santo temor y conmoción, ese primer paso de Dios hacia ustedes y, con su ministerio, hacia la gente que les ha sido confiada, en la conciencia de ser sacramento viviente de esa libertad divina que no tiene miedo de salir de sí misma por amor, que no teme empobrecerse mientras se entrega, que no tiene necesidad de otra fuerza que el amor.
 
De hecho, hacer tangible la identidad de sacramento del primer paso de Dios exigirá un continuo éxodo interior. Les recomiendo vigilar no sólo individualmente sino colegialmente, dóciles al Espíritu Santo, sobre este permanente punto de partida. Sin este núcleo languidecen los rasgos del Maestro en el rostro de los discípulos, la misión se atasca y disminuye la conversión pastoral, que no es otra cosa que rescatar aquella urgencia de anunciar el Evangelio de la alegría hoy, mañana y pasado mañana (cf. Lc 13,33)… Los invito a no tener miedo de tocar la carne herida de la propia historia y de la historia de su gente. Háganlo con humildad, sin la vana pretensión de protagonismo, y con el corazón indiviso, libre de compromisos o servilismos. Sólo Dios es Señor y a ninguna otra causa se debe someter nuestra alma de pastores.

No les traigo recetas ni intento dejarles una lista de tareas. Con todo quisiera rogarles que, al realizar en comunión su gravosa misión de pastores de Colombia, conserven la serenidad. Bien saben que en la noche el maligno continúa sembrando cizaña, pero tengan la paciencia del Señor del campo, confiándose en la buena calidad de sus granos. Aprendan de su longanimidad y magnanimidad.
¿Qué cosa pueden dar a sus sacerdotes? El primer don es aquel de su paternidad que asegure que la mano que los ha generado y ungido no se ha retirado de sus vidas. Vivimos en la era de la informática y no nos es difícil alcanzar a nuestros sacerdotes en tiempo real mediante algún programa de mensajes. Pero el corazón de un padre, de un obispo, no puede limitarse a la precaria, impersonal y externa comunicación con su presbiterio. No se puede apartar del corazón del obispo la inquietud sobre dónde viven sus sacerdotes. ¿Viven de verdad según Jesús? ¿O se han improvisado otras seguridades como la estabilidad económica, la ambigüedad moral, la doble vida o la ilusión miope de la carrera? Los sacerdotes precisan, con necesidad y urgencia vital, de la cercanía física y afectiva de su obispo. Requieren sentir que tienen padre.

Sobre las espaldas de los sacerdotes frecuentemente pesa la fatiga del trabajo cotidiano de la Iglesia. Ellos están en primera línea, continuamente circundados de la gente que, abatida, busca en ellos el rostro del pastor. La gente se acerca y golpea a sus corazones. Ellos deben dar de comer a la multitud y el alimento de Dios no es nunca una propiedad de la cual se puede disponer sin más. Al contrario, proviene solamente de la indigencia puesta en contacto con la bondad divina. Despedir a la muchedumbre y alimentarse de lo poco que uno puede indebidamente apropiarse es una tentación permanente (cf. Lc 9,13).

Vigilen por tanto sobre las raíces espirituales de sus sacerdotes. Condúzcanlos continuamente a aquella Cesarea de Filipo donde, desde los orígenes del Jordán de cada uno, puedan sentir de nuevo la pregunta de Jesús: ¿Quién soy yo para ti? La razón del gradual deterioro que muchas veces lleva a la muerte del discípulo siempre está en un corazón que ya no puede responder: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios» (cf. Mt 16,13-16). De aquí se debilita el coraje de la irreversibilidad del don de sí, y deriva también la desorientación interior, el cansancio de un corazón que ya no sabe acompañar al Señor en su camino hacia Jerusalén.

Cuiden especialmente el itinerario formativo de sus sacerdotes, desde el nacimiento de la llamada de Dios en sus corazones. La nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, recientemente publicada, es un valioso recurso, aún por aplicar, para que la Iglesia colombiana esté a la altura del don de Dios que nunca ha dejado de llamar al sacerdocio a tantos de sus hijos.
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FRANCISCO, EN MEDELLÍN, A LOS SACERDOTES, CONSAGRADOS, CONSAGRADAS, SEMINARISTAS    

SEPT 9 2017.
Apartes especiales de su mensaje:

Las vocaciones de especial consagración mueren cuando se quieren nutrir de honores, cuando están impulsadas por la búsqueda de una tranquilidad personal y de promoción social, cuando la motivación es «subir de categoría», apegarse a intereses materiales, que llega incluso a la torpeza del afán de lucro. Como he dicho ya en otras ocasiones, el diablo entra por el bolsillo. Esto no es privativo de los comienzos, todos nosotros tenemos que estar atentos porque la corrupción en los hombres y mujeres que están en la Iglesia empieza así, poco a poco, luego —nos lo dice Jesús mismo— se enraíza en el corazón y acaba desalojando a Dios de la propia vida. «No se puede servir a Dios y al dinero» (Mt 6,21.24), no podemos aprovecharnos de nuestra condición religiosa y de la bondad de nuestro pueblo para ser servidos y obtener beneficios materiales.

Pero Dios no sólo corta; la alegoría continúa diciendo que Dios limpia la vid de imperfecciones. La promesa es que daremos fruto, y en abundancia, como el grano de trigo, si somos capaces de entregarnos, de donar la vida libremente.  La buena noticia es que Él está dispuesto a limpiarnos, que no estamos terminados, que como buenos discípulos estamos en camino. ¿Cómo va cortando Jesús los factores de muerte que anidan en nuestra vida y distorsionan el llamado? Invitándonos a permanecer en Él; permanecer no significa solamente estar, sino que indica mantener una relación vital, existencial, de absoluta necesidad; es vivir y crecer en unión íntima y fecunda con Jesús, fuente de vida eterna. Permítanme proponerles tres modos de hacer efectivo este permanecer:

Permanecemos tocando la humanidad de Cristo.
Permanecemos contemplando su divinidad. Privilegiando para ese conocimiento el encuentro con la Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio. Que todo nuestro estudio nos ayude a ser capaces de interpretar la realidad con los ojos de Dios. .. Seamos hombres y mujeres reconciliados para reconciliar.
Finalmente, hay que permanecer en Cristo para vivir en la alegría: Nuestra alegría contagiosa tiene que ser el primer testimonio de la cercanía y del amor de Dios. Somos verdaderos dispensadores de la gracia de Dios cuando trasparentamos la alegría del encuentro con Él… Ustedes son signo de ese amor de predilección. Nos toca ofrecer todo nuestro amor y servicio unidos a Jesucristo, nuestra vid.
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En América

El Papa al CELAM: Apartes de su discurso:  

2017-09-08 Radio Vaticana.
Agradezco el esfuerzo que hacen para transformar esta Conferencia Episcopal continental en una casa al servicio de la comunión y de la misión de la Iglesia en América Latina; en un centro propulsor de la conciencia discipular y misionera; en una referencia vital para la comprensión y la profundización de la catolicidad latinoamericana, delineada gradualmente por este organismo de comunión durante décadas de servicio. Y hago propicia la ocasión para animar los recientes esfuerzos con el fin de expresar esta solicitud colegial mediante el Fondo de Solidaridad de la Iglesia Latinoamericana.

… Es necesario estar atentos. Las realidades indispensables de la vida humana y de la Iglesia no son nunca un monumento sino un patrimonio vivo. Resulta mucho más cómodo transformarlas en recuerdos de los cuales se celebran los aniversarios: ¡50 años de Medellín, 20 de Ecclesia in America, 10 de Aparecida! En cambio, es otra cosa: custodiar y hacer fluir la riqueza de tal patrimonio (pater - munus) constituyen el munus de nuestra paternidad episcopal hacia la Iglesia de nuestro continente.
Bien saben que la renovada conciencia, de que al inicio de todo está siempre el encuentro con Cristo vivo, requiere que los discípulos cultiven la familiaridad con Él; de lo contrario el rostro del Señor se opaca, la misión pierde fuerza, la conversión pastoral retrocede. Orar y cultivar el trato con Él es, por tanto, la actividad más improrrogable de nuestra misión pastoral.

A sus discípulos, entusiastas de la misión cumplida, Jesús les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar deshabitado» (Mc 6,31). Nosotros necesitamos más todavía este estar a solas con el Señor para reencontrar el corazón de la misión de la Iglesia en América Latina en sus actuales circunstancias. ¡Hay tanta dispersión interior y también exterior! Los múltiples acontecimientos, la fragmentación de la realidad, la instantaneidad y la velocidad del presente, podrían hacernos caer en la dispersión y en el vacío. Reencontrar la unidad es un imperativo.
 
Mucho se ha hablado sobre la Iglesia en estado permanente de misión. Salir con Jesús es la condición para tal realidad. El Evangelio habla de Jesús que, habiendo salido del Padre, recorre con los suyos los campos y los poblados de Galilea. No se trata de un recorrido inútil del Señor. Mientras camina, encuentra; cuando encuentra, se acerca; cuando se acerca, habla; cuando habla, toca con su poder; cuando toca, cura y salva. Llevar al Padre a cuantos encuentra es la meta de su permanente salir, sobre el cual debemos reflexionar continuamente. La Iglesia debe reapropiarse de los verbos que el Verbo de Dios conjuga en su divina misión. Salir para encontrar, sin pasar de largo; reclinarse sin desidia; tocar sin miedo. Se trata de que se metan día a día en el trabajo de campo, allí donde vive el Pueblo de Dios que les ha sido confiado. No nos es lícito dejarnos paralizar por el aire acondicionado de las oficinas, por las estadísticas y las estrategias abstractas. Es necesario dirigirse al hombre en su situación concreta; de él no podemos apartar la mirada. La misión se realiza en un cuerpo a cuerpo.

La Iglesia, sin pretensiones humanas, respetuosa del rostro multiforme del continente, que considera no una desventaja sino una perenne riqueza, debe continuar prestando el humilde servicio al verdadero bien del hombre latinoamericano. Debe trabajar sin cansarse para construir puentes, abatir muros, integrar la diversidad, promover la cultura del encuentro y del diálogo, educar al perdón y a la reconciliación, al sentido de justicia, al rechazo de la violencia y al coraje de la paz. Ninguna construcción duradera en América Latina puede prescindir de este fundamento invisible pero esencial.
Y todo esto lo quisiera resumir en una frase que les dejo como síntesis y recuerdo de este encuentro: Si queremos servir desde el CELAM, a nuestra América Latina, lo tenemos que hacer con pasión. Hoy hace falta pasión. Poner el corazón en todo lo que hagamos, pasión de joven enamorado y de anciano sabio, pasión que transforma las ideas en utopías viables, pasión en el trabajo de nuestras manos, pasión que nos convierte en continuos peregrinos en nuestras Iglesias como —permítanme recordarlo— santo Toribio de Mogrovejo, que no se instaló en su sede: de 24 años de episcopado, 18 los pasó entre los pueblos de su diócesis. Hermanos, por favor, les pido pasión, pasión evangelizadora.
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Papa Francisco: “Debemos ayudar a resolver el problema humanitario” en Venezuela   

(ZENIT – 11 Sept. 2017).- “Lo que es más doloroso es el problema humanitario, tanta gente que escapa o sufre… Un problema humanitario que debemos ayudar a resolver de cualquier forma”, dijo anoche el Papa, que calificó como “muy difícil” la situación en Venezuela. Así habló el papa Francisco de la crisis que sufre el país venezolano, en la noche del domingo 10 de septiembre de 2017, en la rueda de prensa realizada en el vuelo de regreso de Colombia a Roma.

La Santa Sede, indicó el Papa Francisco, “ha hablado fuerte y claramente. La Santa Sede envió a un nuncio de primer nivel, y ha hablado con personas y habló públicamente” de la situación en Venezuela “buscando siempre una salida, ayudando a salir, ofreciendo ayuda para salir”. El papa Francisco aseguró su oración por “cada uno de los países de Latinoamérica, y de manera especial por la vecina Venezuela” ayer, domingo 10 de septiembre, en Cartagena de Indias, después de rezar el Angelus. Del mismo modo, expresó su “cercanía a cada uno de los hijos e hijas de esa amada nación, como también a los que han encontrado en este tierra colombiana un lugar de acogida”.
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El Cura Brochero inspiración para los sacerdotes de hoy    

(Agencia Fides, 09/09/2017) Brochero – El espíritu, el servicio y la misión del Cura Brochero – el sacerdote santo, canonizado el 16 de octubre de 2016 por el Papa Francisco – son un tesoro del que sacar partido para la misión de los sacerdotes argentinos hoy: lo afirman casi 600 sacerdotes y obispos provenientes de todo el país, que se han reunido los últimos días en la ciudad de Villa Cura Brochero. Los sacerdotes han desbordado la ciudad por el octavo año consecutivo para el su Encuentro Nacional de Sacerdotes, con el fin de reflexionar sobre el servicio y sobre la misión del Cura Brochero y encontrar en él una fuente de inspiración para su ministerio sacerdotal y pastoral.

“No se trató de una asamblea, sino de una reflexión conjunta acerca de distintos aspectos que hacen a nuestro propio ministerio, lo hacemos cada tres años y es una instancia muy motivadora para todos” “Después de estar aquí, en Brochero, sintiendo la presencia del Cura santo y su modo de vivir el Evangelio, nos vamos con una alegría renovada de ser curas para nuestro pueblo”
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Para nuestra Pastoral

Para nuestra próxima homilía dominical

MT 18,21 – 19,1 TENER SIEMPRE MISERICORDIA DEL HERMANO
 

Pedro pregunta a Jesús sobre hasta dónde hay que llegar en el perdón al hermano que nos ofende (cuántas veces, cuál nivel de perdón). Perdonar una vez era difícil. Siete veces era una medida extrema. Pero la medida que da Jesús es la del amor misericordioso de Dios, que siempre perdona: setenta veces siete.
 
En la parábola que presenta Jesús, muestra el camino para participar en el Reino de los cielos (18,33): el rey fue misericordioso y perdonó la deuda grandísima (como 10000 veces más grande) al que le suplicó paciencia y perdón. El siervo malvado no perdonó una deuda pequeña a su hermano y le quitó la vida encarcelándolo.
Se destaca la desproporción en el monto de la deuda y en la actitud ante la súplica del deudor: perdón de la deuda, o cobro forzado. El resultado para cada uno de los deudores fué: vida y perdón para el deudor; para el segundo, castigo y quedar con la deuda grande, por no tener misericordia, habiendo recibido inmensa misericordia.
 
Hay que tener misericordia porque Jesús ha tenido toda la misericordia con nosotros, hasta dar su vida para nuestra redención. Esa misericordia hay que reconocerla, experimentarla y agradecerla.
La misericordia hacia el hermano no hay que practicarla porque él se la merezca o por nuestra virtud. Nace de la misericordia de Dios y se orienta a ella.
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P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM

PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD

  • Para ser fiel a la alianza con dios y ser perdonado por Él, se necesita perdonar las ofensas del hermano (Ver I lectura: Si 27,33 – 28,9).
  • Nuestra vida y nuestras acciones se definen por lo que somos: somos del Señor, por eso hemos de vivir y morir para Él (Ver II lectura: Rom 14, 7-9).
  • Jesús enseña que hay que tener misericordia aún ante las mayores deudas, como Dios ha tenido misericordia de nosotros. Hay que perdonar siempre, hasta setenta veces siete. Eso se logra con el amor de Dios y por amor a Él (Ver III lectura: Mt 18, 21 – 35).
  • Todos hemos recibido misericordia de Dios. Todos tenemos personas a quienes perdonar. En esta eucaristía pongamos en las manos de Dios a esas personas y comprometámonos a ser misericordiosos con ellas.

Interesante

En PDF: Todos los mensajes del Papa Francisco en Colombia.   
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Intención Misionera