Compartamos

Un espacio de encuentro fraterno entre ministros ordenados para compartir reflexión, fraternidad y servicio.

Del Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros, n.  106.
 

106. En todos los aspectos de la existencia sacerdotal emergerán los «particulares vínculos de caridad apostólica, de ministerio y de fraternidad» [425], en los cuales se funda la ayuda recíproca, que se prestarán los presbíteros [426]. Es de desear que crezca y se desarrolle la cooperación de todos los presbíteros en el cuidado de su vida espiritual y humana, así como del servicio ministerial. La ayuda que en este campo se debe prestar a los sacerdotes puede encontrar un sólido apoyo en diversas Asociaciones sacerdotales. Se trata de Asociaciones que «teniendo estatutos aprobados por la autoridad competente, estimulan a la santidad en el ejercicio del ministerio y favorecen la unidad de los clérigos entre sí y con el propio Obispo» [427].

Desde este punto de vista, hay que respetar con gran cuidado el derecho de cada sacerdote diocesano a practicar la propia vida espiritual del modo que considere más oportuno, siempre de acuerdo —como es obvio— con las características de la propia vocación, así como con los vínculos que de ella derivan.

La Iglesia [428] tiene en gran consideración el trabajo que estas Asociaciones, así como los Movimientos y las nuevas comunidades aprobados, cumplen en favor de los sacerdotes; lo reconoce como un signo de la vitalidad con que el Espíritu Santo la renueva continuamente.

NOTAS

[425] Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 8.

[426] Cfr. ibid.

[427] C.I.C., can. 278 § 2.

PARA IR A LO CONCRETO:

 

  1. ¿Cómo se entienden y se manifiestan esos lazos de caridad, fraternidad y ministerio que están entre los ministros ordenados?
  2. ¿Qué podríamos hacer para vivirlos mejor en la comunión y ayuda fraterna?
  3. Compartamos con otro hermano sacerdote sobre nuestra fraternidad sacerdotal.