Compartamos

Un espacio de encuentro fraterno entre ministros ordenados para compartir reflexión, fraternidad y servicio.

Del Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros, n.  103.
 
103. Como demuestra la larga experiencia espiritual de la Iglesia, los Retiros y los Ejercicios Espirituales son un instrumento idóneo y eficaz para una adecuada formación permanente del clero. Hoy día siguen conservando toda su necesidad y actualidad. Contra una praxis, que tiende a vaciar al hombre de todo lo que sea interioridad, el sacerdote debe encontrar a Dios y a sí mismo haciendo un descanso espiritual para sumergirse en la meditación y en la oración.
 
Por este motivo la legislación canónica establece que los clérigos: «están llamados a participar de los retiros espirituales, según las disposiciones del derecho particular» [420]. Los dos modos más usuales, que podrían ser prescriptos por el Obispo en la propia Diócesis son: el retiro espiritual de un día —de ser posible mensual— y los cursos anuales de retiro, por ejemplo, de seis días.
 
Es muy oportuno que el Obispo programe y organice los retiros periódicos y los Ejercicios Espirituales anuales, de modo que cada sacerdote tenga la posibilidad de elegirlos entre los que normalmente se hacen, en la Diócesis o fuera de ella, dados por sacerdotes ejemplares, por Asociaciones sacerdotales [421] o por Institutos religiosos especialmente experimentados por su mismo carisma en la formación espiritual, o en monasterios. Además es aconsejable la organización de un retiro especial para los sacerdotes ordenados en los últimos años, en el que tenga parte activa el mismo Obispo [422].
 
Durante tales encuentros, es importante que se traten temas espirituales, se ofrezcan largos espacios de silencio y de oración y se cuiden particularmente las celebraciones litúrgicas, el sacramento de la Penitencia, la adoración eucarística, la dirección espiritual y los actos de veneración y culto a la Virgen María. Para conferir mayor importancia y eficacia a estos instrumentos de formación, el Obispo podría nombrar en particular un sacerdote con la tarea de organizar los tiempos y los modos de su desarrollo.
 
En todo caso, es necesario que los retiros y especialmente los Ejercicios Espirituales anuales se vivan como tiempos de oración y no como cursos de actualización teológico-pastoral.
 
NOTAS
[420] C.I.C., can. 276 § 2, 4°; Cfr. can. 533 § 2 y 550 § 3.
[421] Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 8.
[422] Cfr. S. Congregación para la Educación Católica, Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, (19 de marzo de 1985), 101.
 
PARA IR A LO CONCRETO
 
    1. ¿De tus últimos Ejercicios espirituales anuales, ¿cuáles semillas y propósitos has seguido cultivando?

    2. ¿Qué pasos convendría dar para realizar los Retiros mensuales con otros hermanos sacerdotes?