CON JÓVENES SACERDOTES

encuentrofraternoSon esos hermanos que van adquiriendo experiencia pastoral y se entregan al trabajo pastoral diario. Viven una etapa (6 -21 años de ordenación) en la que se consigue mucha madurez humana, espiritual y pastoral. Son un gran recurso espiritual y pastoral en la diócesis (Cf. DMVP, 112). ¿Qué necesitan? ¿Cómo se sienten en el presbiterio diocesano?

Cuando los escuchamos nos dicen que necesitan reconocimiento a sus valores personales y a sus logros pastorales. También, nos comparten que necesitan acompañamiento y ayuda para superar tentaciones de acomodamiento, aburguesamiento, mediocridad, apego al dinero y a personas, compensaciones y adicciones. Esperan apoyo para superar situaciones de aislamiento, conflicto, ambiciones. Desearían ayuda para superar el estancamiento intelectual, la rutina pastoral, el cansancio, frustraciones y soledad. Esperan que confiemos en su voluntad de vivir con fidelidad y en una continua renovación.

Jesús es quien quiere que nos apreciemos y ayudemos como hermanos, Él los quiere mucho a ellos y a nosotros nos envía a darles la mano. Podemos colaborarnos con ellos para que profundicen y complementen su formación humana, espiritual, intelectual y pastoral. También, podemos apoyarlos para que fortalezcan la vivencia de su espiritualidad propia. Y algo urgente, podemos ayudarnos con ellos a fortalecer la comunión y ayuda fraterna con los demás hermanos del presbiterio. Con todo ello, lograremos caminar con ellos y acompañarlos en la superación de sus dificultades y tentaciones, que afectan su maduración y progreso integral.

Para lograr lo anterior, están sirviendo mucho los buenos encuentros periódicos que se tienen con este grupo de hermanos sacerdotes, unos encuentros que sirven para la formación, otros para la revisión de vida y todos para la integración y animación de la vida y ministerio. Y lo que más sirve, es promover y animar comunidades de vida y de ayuda entre ellos, lo cual ayuda el proceso de maduración integral y apoya el ministerio de cada uno. Todo ello ayuda a aprovechar mejor los servicios que les ofrece la pastoral presbiteral diocesana.

Agradezcamos a todos los amigos y servidores de estos hermanos sacerdotes. Y a estos agradezcámosle sus aportes como jóvenes y como buenos sacerdotes. Abrámonos a compartir más con ellos y a superar las diferencias que nos vienen a causa de la edad.

Conversemos en estos días con alguno de los sacerdotes jóvenes sobre estos camios y medios para compartir y crecer integralmente todos.

Julio