EL PRIMER PASO

meditandoLo mejor en la vida es contar con buenos hermanos y amigos. ¿Verdad? Lo difícil es vivir o trabajar con otros que no comparten, o que nos rechazan. Pero, todo tiene remedio, siguiendo el camino indicado por el Evangelio.

La comunión fraterna es un don de Dios y es una tarea. Es como una construcción que se va haciendo y cuyas partes se sostienen unas en otras. Es el edificio de la comunión, cuyo camino y medios nos describe la Iglesia bajo el nombre de espiritualidad de comunión (NMI 43).

Dios Amor nos ayuda a vivir y a crecer como hermanos. Con Él podemos dar los pasos claros y precisos para construir la comunión fraterna.

¿Por dónde empezar? El primer paso es decisivo en todas las ocasiones y con todas las personas. Antes de ir hacia mi hermano, a saludar, a reclamar, o a compartir, he de ir hacia Dios amor. Para conocer y amar a mi hermano, necesito primero encontrarme con Dios y llenarme de su amor. Sin Él no puedo hacer nada (Jn 14,7-16; Cf Jn 15, 4-5). Encuentro a Dios en mí. Abro el corazón al amor de Dios. Comienzo por “dejarme amar” del Dios Amor. Él me ama primero y hasta el extremo, me llena de su amor y me envía a amar al prójimo. Le agradezco su presencia su amor y su ayuda. Me comprometo a amarlo con todo, a permanecer en su amor (Jn 15,10).

Con ese amor recibido de Dios Amor yo voy hacia mi hermano. Voy iluminado y fortalecido, con una actitud de apertura y de servicio, generados por el amor de Dios. Así, si tengo que encontrarme con alguien, antes voy a encontrarme con Dios. Ello lleva a que mis actitudes cambien para conversar, para presentar un reclamo, o para ofrecer un servicio, o para recibir una crítica. Dios Amor me desarma, me da paz y me pone en actitud constructiva de fraternidad.

Vale la pena practicarlo. Hoy mismo tenemos que encontrarnos con varias personas. Vayamos primero a encontrarnos con Dios Amor, a llenarnos de su amor y a orar por ellas. Mucho más necesario si tenemos que ir a buscar una persona para reconciliarnos con ella. Encontrándonos primero con Dios y llenándonos de su amor, nos irá mucho mejor, quedaremos más hermanados y en mayor comunión con cada una de esas personas. Hagámoslo. Y compartamos con otros dos hermanos sacerdotes sobre este primer paso de la espiritualidad de comunión. Nos será de mucho provecho.

Julio