ME GUSTÓ, ME SIRVIÓ

homiliapadreEn estos días, sí que se han notado las diversas formas de predicación, por diversos canales, con diversas modalidades y con diversos mensajes. Pero dentro de todas las formas de predicación, la homilía es un servicio especialmente importante en nuestro ministerio de la Palabra. Por eso, la apreciamos mucho y buscamos hacerla bien.

Se necesita valentía y humildad para preguntar ¿Te gustó mi homilía? ¿Te fue útil?

Ahora, tenemos muchos elementos que ayudan a preparar y a presentar bien la homilía. Lo que más nos está sirviendo es el reciente Directorio Homilético, por la riqueza en la reflexión sobre ella y por los elementos prácticos que nos ofrece para las homilías de todo el año. Nuevamente, allí se nos presenta la homilía como una conversación familiar que tiene una finalidad precisa: explicar la Palabra de Dios proclamada en la celebración; aplicar la Palabra a la vida personal y comunitaria; y hacer el puente entre el mensaje de la Palabra y la celebración litúrgica que se realiza. Lo demás sobra.

Con esos criterios, reconoceremos que la homilía fue muy buena si ayudó a comprender el mensaje central de la Palabra proclamada; habrá sido magnífica si nos ha movido a dar pasos para aplicar la Palabra en la vida personal y comunitaria; habrá sido la mejor si, además, nos ha ayudado a vivir mejor la liturgia que estábamos celebrando.

Cómo resulte la homilía depende en mucho de su preparación, ¿verdad? Ahora, se nos insiste en que hagamos los pasos del discipulado con la Palabra y que ello será la mejor preparación para una buena homilía. Es decir, que escuchemos bien la Palabra que se va a proclamar, la meditemos para comprender lo que Dios dice y lo que Dios nos dice, oremos con esa Palabra, la apliquemos a nuestra vida y la apliquemos a la comunidad con la cual vamos a compartir.

De esa manera, tanto la preparación como la presentación de la homilía nos unirán personalmente a Cristo Maestro, nos avivarán nuestra caridad pastoral y nos irán configurando con Cristo. Esa homilía será un importante medio para nuestra santificación personal y comunitaria. Ayudémonos, como lo hacen muchos hermanos que se encuentran semanalmente a compartir fraternalmente en torno a la Palabra del próximo Domingo

¡Hagámoslo!

Julio