CUATRO PASOS CADA DÍA

PRIMACIAAl final de año, en la Diócesis se hace evaluación pastoral y se acuerda la programación de actividades pastorales para el año siguiente. Este tiempo es, también, el momento para pensar en nosotros mismos: en nuestra vida, en nuestros ideales, en nuestros proyectos y en lo que tenemos por resolver. Discernir lo que Dios me ofrece y lo que quiere para mí el año entrante.

Aún en medio de las dificultades, mantenemos nuestro entusiasmo para ser, vivir y obrar como el Buen Pastor (Cf. Jn 10, 1 – 16). Nuestra seguridad viene del Señor: para los que aman a Dios todo les sirve para el bien (Rom 8, 20). Con ocasión de las dificultades, Dios nos purifica y, con su ayuda nos renueva.

Para aprovechar la ayuda especial que Dios nos da en este tiempo, nos convendría realizar bien nuestro Retiro espiritual de Adviento. Lo podríamos hacer con dos actividades: la primera, analizar, de nuevo, la Carta del Papa Francisco a los sacerdotes (Agosto 4 del 2019), que nos hace sentir el amor de Dios y nos dispone a aprovechar mejor su ayuda. La segunda, tener un encuentro personal con Jesús haciendo los siguientes cuatro pasos:

  1. Doy gracias a Dios por todo lo que ha hecho en mí y a través de mí. Gracias por tantísimo que me ama y por lo que me seguirá ayudando a cada paso y siempre.
  2. Le pido a Dios que purifique mi mente, mi corazón, mi vida, de todo pecado y de toda raíz de mal. Que sane las heridas causadas por mis pecados, o por los pecados de los demás.
  3. Suplicarle a Dios que me fortalezca para afrontar las dificultades y para superar las tentaciones del mal. Que me fortalezca para utilizar bien los dones y valores, que me ha dado.
  4. Y, abro mi corazón y le pido a Dios: llena mi corazón con tu amor misericordioso. Así, Dios irá iluminando y dinamizando más mi vida y mi ministerio.

Viendo que estos pasos te sirven mucho, querrás hacerlos ante el sagrario, o en otra parte, mañana y cada día. Y, dentro de unas semanas, si algunas personas, o compañeros sacerdotes, te felicitan por estar tan alegre y tan renovado, te dará gusto decirles que el Señor te está ayudando mucho y que tú estás colaborando con Él, haciendo esos cuatro sencillos pasos.

Analicemos, entonces, la Carta a los sacerdotes VER CARTA COMPLETA y hagamos los cuatro pasos. ¡Hagámoslo y compartámoslo!

Julio