NOS ESPERA

visitaHacer una buena visita a un hermano sacerdote es una de las mejores experiencias. Le sirve al hermano sacerdote y más a nosotros. A ello ayuda dar varios pasos:

  1. Me preparo con unos minutos de encuentro con Jesús poniendo ante el Señor al sacerdote que quiero visitar. Siento que ese sacerdote es mi hermano y que yo he recibido dones para compartir con él. Reconozco que Dios me envía a ser buen samaritano con él y con los demás hermanos del presbiterio. Le pido a Dios que me aumente la fraternidad y me ayude a compartir bien con mi hermano sacerdote. Me acuerdo de que Jesús está presente en sus hermanos más necesitados y que me espera en el sacerdote que me propongo visitar.
  2. Preparo mi visita. Me comunico con él para manifestarle mi gusto en visitarle y para acordar el momento más oportuno para ello. Le llevo algo que le guste y que exprese mi fraternidad: una chocolatina, algún libro, una prenda, una invitación a tomar un café, u otra cosa.
  3. En la visita, comparto con alegría, sinceridad y generosidad. Le comparto con sencillez y gratuidad lo que le he llevado. Centro mi atención en el hermano sacerdote, en lo que me diga, en lo que quiera compartirme. Le manifiesto mi aprecio a lo que tiene y a lo que me comparte. Sobre todo, le manifiesto mi reconocimiento a lo que él es, a sus cualidades, a sus valores. Evito hablar demasiado de mí mismo, o dar la impresión de que lo visito para realizar mis intereses personales.
  4. Aprovecho la experiencia de fraternidad vivida. Reconozco lo que he aprendido y lo que me ha servido la visita. En especial, desde la fe, aprecio que esa visita ha sido un acercarme a Jesús, quien me esperaba en ese hermano sacerdote.
  5. Me sigo comunicando con mi hermano sacerdote y le cuento que me ha servido mucho el compartir con él. Sigo animando nuestra comunión y ayuda fraternas.

Seguramente, tienes experiencias de visitas como ésta, que te han servido mucho y que han servido mucho a otro hermano sacerdote. En una visita de estas se aprende mucho, se recibe más de lo que se comparte. Me ayuda a crecer. Es un discipulado para aprender y crecer. ¿Quieres hacer, en estos días, una buena visita a algún hermano sacerdote? Allá Jesús te espera y te bendecirá.

Julio