MÁS Y MEJOR

franciscoconfesionTambién con el sacramento de la reconciliación se puede hacer discipulado para aprender y crecer.

Basta con que haga los pasos del discipulado para confesarme más y mejor.

El primer paso es el de “prepararme”: acercarme a Dios, abrirme a su misericordia, sentirme muy amado, confiar en Él y pedirle su luz y fortaleza, para lograr una buena reconciliación sacramental.

El segundo paso es “preparar” el sacramento: hacer bien mi examen de conciencia, sentir el dolor por haber ofendido a Dios con mis pecados y por no haberlo amado como Él se merece. Hacer el propósito de dar los pasos necesarios de conversión.

El tercer paso es el de “celebrar” bien el sacramento: busco el confesor, me confieso bien, pidiendo perdón de mis pecados y pidiendo consejo para dar nuevos pasos de conversión; dedico el tiempo que sea necesario para recibir y gustar el don misericordioso de la reconciliación, su perdón, su fortaleza y paz y medito las orientaciones que Dios me dé a través del confesor.

El cuarto paso es “asimilar” en mi vida la gracia recibida: dar gracias a Dios por su misericordia, ir a reparar el mal que he hecho y a reconciliarme con quienes me hace falta, voy a realizar más obras de misericordia y a dar, con la ayuda de Dios, los demás pasos de conversión.

El quinto paso será “ir como ministro de misericordia” a confesar, con más misericordia, con mayor dedicación.

Nos animamos a dar estos pasos. Yo lo haré esta semana. ¿Tú también? Compartamos esta reflexión con otros hermanos sacerdotes y animémonos a confesarnos más y mejor. ¡Hagámoslo!

Julio