CON LAS OBRAS

visitaenfermoEl discipulado se hace no solo con la Palabra, o con los Sacramentos, sino, también, con las obras de misericordia y con todas las demás obras de justicia, de verdad y de amor.

Las madres aprenden sabiduría y amor entregándose a servir a su hogar. Un maestro aprende más cuando enseña. Un joven se hace fuerte con el ejercicio intenso y constante. Con los buenos servicios se hacen amigos. Se recibe más cuando salimos a servir. Ese salir y compartir, el hacer buenas obras, lleva a los hermanos a ser felices y a tener muchos frutos en su vida.

Un doctor de la Ley tuvo que reconocer que el principal camino para entrar en el Reino de los Cielos es el de tener misericordia con el hermano necesitado, como el buen samaritano (Ver Lc 10, 25 - 37). Jesús explicó que su camino, y nuestro camino, es el del grano de trigo, el cual produce muchos granos de trigo cuando cae en tierra, muere y germina (Ver Jn 12, 24 - 26). Por eso, el apóstol dice: “muéstrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe” (Ver Sant 2, 17-18). Es mejor dar que recibir. La Iglesia nos dice que, para el sacerdote, el principal medio de santificación es el ejercicio auténtico, con caridad pastoral y en el Espíritu de Cristo (Cf PO, 13).

Para hacer un buen discipulado con las obras, es necesario dar constantemente varios pasos: acercarnos a Jesús y recibir su amor, comprender su voluntad y querer obedecerla, actuar unidos a Él y aprovechar su ayuda, realizar cada obra movidos por la caridad, con los mismos sentimientos de Cristo, orientando todo a dar gloria de Dios y al bien de los hermanos. Con este discipulado, Él nos lleva a aprender sabiduría, a renovar nuestra vida y a ser buenos misioneros de Él.

Hay que salir a compartir servicios, bienes, tiempo y vida, obras de misericordia en favor de los hermanos. Obras con las cuales sigamos y sirvamos fielmente a Jesús. No importa tanto la cantidad de obras. Importa es vivir y obrar con Jesús, como Jesús y por Jesús.

En estos días, reflexionemos sobre el tema con otros hermanos sacerdotes y ayudémonos a hacer este discipulado con las obras de misericordia y de nuestro ministerio pastoral. ¡Hagámoslo!

Julio