¿CÓMO SALÍ?

366Al finalizar Semana Santa, tenemos diversos sentimientos. Nos sentimos contentos del deber cumplido, admirando los frutos que nosotros mismos y muchos otros han sacado. Decimos que hubo mucha gente y que terminamos muy cansados. Alguno podría decir que, lamentablemente, no tuvo tiempo ni para orar, por estar corriendo ocupado en muchas cosas.

Más allá de análisis externos, sería muy útil compartir con otros hermanos sacerdotes sobre nuestra experiencia personal de esta Semana Santa. Compartir sobre nuestro encuentro personal con Jesús, sobre los frutos personales que Dios nos ayudó a cosechar en esta Semana Santa. Apreciar cuánto salí más fortalecido, más lleno del amor de Dios, más iluminado con su Palabra, más comprometido con Jesús resucitado. Apreciar el trabajo fuerte realizado y esperar muchos frutos de las semillas que Dios sembró, tanto en nosotros como en nuestra comunidad.

Cosechar nuevos frutos y quedar estrenando corazón depende siempre de nuestra de apertura y colaboración a la obra del Espíritu Santo en mí mismo y en los demás. ¿Verdad? Y los servicios que más producirán frutos serán los realizados con el testimonio de vida y con nuestra experiencia de Dios.

Dialoguemos con otro hermano sacerdote sobre los frutos personales de esta Semana Santa y démosle gracias a Dios por ello.

Julio