DOBLEMENTE HERMANOS

compromisoEn el camino que estamos compartiendo, hemos analizado y practicado seis pasos con los cuales todos los cristianos reconstruimos, o crecemos, en la comunión y ayuda fraternas. Ahora, compartimos un séptimo paso que damos específicamente los pastores (Obispos, Presbíteros y Diáconos).

Por una parte, reconocemos que hemos sido llamados a “ser perfectamente uno” (Cf. Jn 17, 21 - 23), como Dios uno y trino, en Él, con la fuerza de su gloria y de su amor, para que el mundo crea en Jesucristo y reconozcan el amor que Dios nos tiene. Es la llamada a reconocernos “hermanos” por el bautismo en la familia Iglesia y a ser “uno”, a vivir en comunión fraterna.

Por otra parte, los Presbíteros, Obispos y Diáconos, reconocemos que somos doblemente hermanos. Doblemente porque, por el sacramento del Orden (Cf PO 8), Dios ha puesto entre nosotros tres especiales y fuertes vínculos que nos unen y nos hermanan más: la caridad pastoral, el ministerio pastoral y la íntima fraternidad sacramental. Esos fuertes lazos nos hermanan mucho más, como lo hizo Jesús con los Apóstoles para que formaran la comunidad apostólica. Esos tres nuevos lazos nos piden apreciar, amar y servir doblemente al hermano Obispo, Presbítero y Diácono. Donarnos doblemente a ellos como regalos de Dios y ayudarnos doblemente en la vida y en el ministerio. Fortalezcamos ese “ser uno”, en comunión y ayuda fraternas, como doblemente hermanos. Ello se convertirá en el motor fundamental para nuestra vida y ministerio.

Tenemos muchos doblemente hermanos: 417.000 Presbíteros; 5.300 Obispos; 50.000 Diáconos. Con ellos y por ellos oremos y seamos efectivamente doblemente hermanos. Hagámoslo como Dios nos ayude, esta semana y siempre.

Julio