TENEMOS TODO PARA ELLO

enfermoNo se necesita ser un sacerdote especial, ni recibir una misión para ello. Tenemos todo lo necesario para ser buenos servidores del clero. Solo se necesitan cuatro cosas: reconocer y asumir que en el presbiterio somos verdaderamente hermanos; dejarnos mover por la caridad pastoral, que es fuego, gracia, fuerza y virtud; sentirse enviado a lavar los pies a los hermanos; y apreciar los dones recibidos de Dios, que son para bien nuestro y para compartir con los hermanos.

Con estos cuatro elementos, nos levantamos a servir más y mejor a nuestros hermanos del presbiterio diocesano, empezando por los más cercanos y dando prioridad a los más necesitados. Salimos a realizar visitas u otros servicios sencillos a ellos. Superamos la tentación de quedarnos cómodos, encerrados, como uno más en el montón. Nos esforzamos en darles lo mejor de lo que somos, de los que vivimos, de lo que hemos aprendido y de lo que tenemos.

Eso sencillo que hagamos tendrá mucho fruto para los hermanos y para nosotros mismos, porque lo hacemos acompañando a Jesús, con sus sentimientos de buen samaritano y buscando la gloria de Dios y el de los hermanos. Lo hacemos en una cercanía y sintonía especial con el Obispo y con la Comisión diocesana de pastoral presbiteral.

Qué dicha y qué bendición tan grande ser buenos hermanos, amigos y servidores de todos en nuestro presbiterio. Ayudémonos a realizarlo.

Julio