INTEGRAR LAS DOS COSAS

piedadEn el estudio de la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate, esta vez analizamos el camino y los medios decisivos para santificarnos.

Al respecto, nos dice el Papa Francisco: La oración es preciosa si alimenta una entrega cotidiana de amor. Nuestro culto agrada a Dios cuando allí llevamos los intentos de vivir con generosidad y cuando dejamos que el don de Dios que recibimos en él se manifieste en la entrega a los hermanos (GE, 104). Quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia (GE, 107). La fuerza del testimonio de los santos está en vivir las bienaventuranzas y el protocolo del juicio final (GE, 109).

Y nos alerta frente a ideologías que nos llevan a dos errores nocivos. Por una parte, el de los cristianos que separan estas exigencias del Evangelio de su relación personal con el Señor, de la unión interior con él, de la gracia. Así se convierte al cristianismo en una especie de ONG (GE, 100). También es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden (GE, 101).

Toda esta enseñanza nos anima a recorrer el camino del amor a Dios y al prójimo, como María, integrando en nuestra vida y ministerio la oración, con las obras de misericordia. Ayudémonos en este camino.

Julio