EL CAMINO PARA SER FELICES Y SANTOS

sermonA veces, nos preguntamos ¿Cuál camino me serviría más para progresar y ser santo? ¿Qué tendría que cambiar en mi estilo de vida? ¿Cuáles medios utilizar? En una situación parecida estaban los discípulos y Jesús les indicó un camino: perseverar fieles a Él, viviendo el amor a Dios y al prójimo con un estilo de vida como la suya. Esta semana, con ayuda de la Gaudete et Exsultate, nos animamos a estudiar su capítulo III, para comprender el camino y la ayuda que nos ofrece Jesús para ser santos. El Papa Francisco describe allí cómo las ocho bienaventuranzas son camino para ser santos continuamente. Afirma que la palabra «feliz» o «bienaventurado», pasa a ser sinónimo de «santo», porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha (GE, 64). Entonces, vivir las bienaventuranzas es camino para ser santo:

  1. Ser pobre en el corazón, con libertad interior y existencia austera y despojada (Cf. GE 69, 70).
  2. Ser manso, con humildad, esperando en el Señor. Ellos poseerán la tierra, se cumplirán en su vida las promesas del Señor.
  3. Saber llorar con los demás: recibir el consuelo de Jesús y ser feliz con ello y con el compartir el sufrimiento ajeno (Cf. GE, 76).
  4. Buscar la justicia con hambre y sed. «Justicia» como fidelidad a la voluntad de Dios con toda nuestra vida, siendo justo y buscando la justicia para los pobres y débiles (Cf. GE 78, 79).
  5. Mirar y actuar con misericordia: dar, ayudar, servir a los otros, y también perdonar, comprender (Cf. GE, 81,82).
  6. Mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor. Tener un corazón sencillo, puro, sin suciedad, un corazón que sepa amar (Cf. GE, 83, 87).
  7. Sembrar paz a nuestro alrededor, ser fuente de paz, construir paz y amistad social, en todas partes. «Ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9) (Cf. GE, 88, 89).
  8. Aceptar cada día el camino del Evangelio, aunque nos traiga problemas. La cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduración y de santificación (Cf. GE 92). Seremos juzgados en el amor, en la misericordia (Mt 25, 31-46), con Jesús presente en el hermano necesitado (Cf. GE, 95,).

Al final, el Papa Francisco ruega a los cristianos que acepten y reciban estos llamados de Jesús con sincera apertura, «sine glossa», es decir, sin comentario, sin elucubraciones y excusas que les quiten fuerza. El Señor nos dejó bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias suyas, porque la misericordia es «el corazón palpitante del Evangelio» (GE, 97).

En Jesús encontraremos nuestra bienaventuranza, con su ayuda seremos santos cada día.

Julio