SANTIFICARNOS MEDIANTE LA MISIÓN

ayudaEn la Gaudete et Exsultate encontramos unos elementos importantes que nos animan y ayudan a ser santos a través de la misión (Ver GE, 19 – 34).

Nos dice que “Para un cristiano… la propia misión en la tierra … es un camino de santidad. Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio (GE, 19). Además, “Esa misión tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde él. En el fondo la santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida. […] En último término, es Cristo amando en nosotros, porque «la santidad no es sino la caridad plenamente vivida» (GE, 24). Por lo tanto, «la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya» (GE, 21).  

Somos llamados a vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión (Ver GE, 26). Nos hace falta un espíritu de santidad que impregne tanto la soledad como el servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor (GE, 31). El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo (Ver GE, 28), que a los pastores nos configuren con Cristo Pastor, como nos indica nuestra espiritualidad del clero diocesano.

El desafío es para cada uno de nosotros: No tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo (Ver GE, 34). No tengas miedo de ser santo. Animémonos y ayudémonos con otros hermanos sacerdotes a dar pasos de santidad.

Julio