LA MEJOR EDAD

edadYo soy el que mando y el que sé, decía un hermano sacerdote a su vicario parroquial. Un sacerdote muy joven decía a otro sacerdote mayor: Yo soy el que comprendo la realidad y estoy preparado para afrontarla, soy el que debo dirigir la pastoral.

¡Te gusta la edad que tienes? ¿Cuáles valores y perspectivas encuentras en ella? Ciertamente, cada edad conserva elementos comunes con las edades anteriores, pero tiene sus propias características y posibilidades para el crecimiento integral. Vivir con realismo de acuerdo a nuestra edad, nos ayuda a aprovechar nuestros valores y a superar las tentaciones de minusvalorar a los mayores, o a los menores de nosotros. Nos ayudaría a superar conflictos generacionales. ¿Verdad?

Por eso, la Iglesia nos indica que la pastoral presbiteral ha de tener en cuenta las posibilidades y características relacionadas con el cambio de la edad, la condición de vida y las tareas confiadas a todos los presbíteros, especialmente, en la primera misión y en los traslados (Cf. PDV, 76; DMVP2, 91). Cada edad tiene sus características y necesidades: primeros años (PDV, 76; DMVP2, 111), edad intermedia (PDV, 77; DMVP2, 112), mayores, y edad avanzada (PDV, 77; DMVP2, 113). 

Esto lleva a que en cada Diócesis se organicen servicios diferenciados para los presbíteros de los distintos períodos de edad.  Que se haga con un programa de terminado en el cual se tengan encuentros para apoyar su renovación humana, espiritual, intelectual y pastoral. Y que se les ayude a integrarse en pequeñas comunidades sacerdotales para que se acompañen y ayuden fraternalmente en su vida y ministerio.  Fortalezcamos estos servicios diferenciados, de manera que logremos atendernos bien según las necesidades e intereses de nuestra propia edad. ¡Hagámoslo en comunión y ayuda fraterna¡

Julio