encuentroamigosHace unos días compartimos sobre una visita que esperábamos, o que otros hermanos sacerdotes esperaban de nosotros. Ahora, compartamos sobre otra visita que necesitamos cada día.

Algunos fieles dicen: qué bueno para ese padre que no tiene mucho que hacer y ahí está, de rodillas o sentado, frente al sagrario. Otros hermanos sacerdotes entran a la carrera a celebrar, acaban rápido y salen a seguir corriendo; no se nota cuánto creen, porque no se les ve orar.

Seguramente, cuando a Ud. lo ven haciendo la visita al Santísimo, los fieles notan que es buen amigo de Dios e imaginan que está buscando luz, o consuelo, o fortaleza en Él, o que se está preparando para la Eucaristía, o para otro servicio importante. Y viendo su rostro gozoso, piensan que está dando gracias y alegrándose de amarlo y de servirlo. Todo eso, y mucho más, sucede en esa visita. Es un encuentro de amigos.

Esa visita se la hacemos frecuentemente a Jesús, no porque nos sobre tiempo, sino porque necesitamos mucho: Jesús es la fuente y el motor, tanto de nuestra vida, como de nuestro ministerio y de nuestra comunión fraterna. ¿Verdad?

Ante Jesús Eucaristía, encontrémonos mañana y cada día.

Julio