buenpastor3Desde pequeños, hemos querido imitar familiares, u otros personajes. Ahora, ¿a quién quieres imitar y seguir?

Conforme a nuestra realidad personal, Jesús nos ha llamado a imitarlo y seguirlo: “ven y sígueme”.

También, por un amor personal especial, mediante el sacramento del Orden, hemos recibido la caridad del Buen Pastor para ser, vivir y obrar como pastores. Jesús nos ha infundido esa fuerza, ese fuego, esa virtud, con la cual nos impulsa a seguirlo, imitarlo y configurarnos con Él, Buen Pastor. Ese es nuestro personaje, nuestro modelo. Él es la fuente y la orientación para nuestro ser, vida y ministerio. ¿Verdad?

Esto nos hace asumir como línea fundamental de nuestra vida el vivir y obrar con Jesús, como Jesús y por Él. Vamos dando pasos para configurarnos con Él, teniendo sus sentimientos, sus actitudes, su estilo de vida, su amor, para ir transparentando su persona, su corazón, su palabra y su amor.

En Jn 10, 1 – 17, Jesús nos presenta tres personales que, como nosotros, se interesaban en las ovejas: el ladrón para robarlas, matarlas y comer. El asalariado las cuidaba para ganarse un sueldo, pero no le interesaban porque no eran suyas. El Buen Pastor, que conocía cada oveja, las amaba, iba delante de ellas, las llevaba a tomar el agua y el alimento; las protegía y, sobre todo, daba su vida para defenderlas del lobo y para que tuvieran vida en abundancia. En eso es que somos llamados a seguir e imitar al Buen Pastor.

Qué dicha que los fieles le digan a su párroco: nos sentimos bien conocidos y muy amados por Ud.; le agradecemos el que siempre nos orienta, nos ayuda y nos protege; y, sobre todo, admiramos el amor con el que Ud. da su vida por nosotros; Ud. nos recuerda a Jesús, en Ud. encontramos a Jesús.

En estos días, reunámonos con otros hermanos sacerdotes para darle gracias al Buen Pastor porque ya nos parecemos en algunas cosas a Él y para discernir pasos que nos ayuden a ser, vivir y obrar como el Buen Pastor. Hagámoslo.

Julio