fraternidad2¿Qué vas a estudiar el año entrante? ¿Qué quisieras aprender? ¿En cuáles aspectos quieres progresar? Estas preguntas son normales y estimulan a muchos profesionales. También, a nosotros pastores, estas preguntas nos reviven deseos, intereses y necesidades. La necesidad y utilidad, nos hace superar dificultades frecuentes: las muchas ocupaciones, la falta de tiempo o de ambiente favorable, el que no se encuentren los servicios adecuados para ello y, otras veces, el sentirnos que ya sabemos lo suficiente, o las pocas ganas de aprender, o de hacer algo nuevo.

Hay varios motivos que nos impulsan a dar nuevos pasos para ser sacerdotes maduros, santos, sabios y buenos pastores:

Nos gusta y necesitamos, recibir información para mantenernos actualizados.

Sentimos necesidad de profundizar en las materias más relacionadas con nuestra vida y ministerio. Y, dándonos cuenta de que las ciencias eclesiásticas, también, avanzan rápidamente, reconocemos que necesitamos complementar nuestros aprendizajes y capacitarnos para responder a nuevos desafíos y situaciones, que a todos se nos presentan.

Además, tenemos todo el derecho y el deber de realizarnos plenamente y de cultivar los dones, carismas, capacidades y aptitudes especiales, que Dios nos ha dado para su servicio (Cf. Jn 15, 16).

Lo que necesitamos es ir avanzando en nuestra madurez humana, espiritual, intelectual y pastoral (ver Pastores Dabo Vobis, 72, 78; Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros, 69,71,73).

Para irlo logrando, podremos dar pasos con el esfuerzo personal y compartiendo más en el presbiterio, en nuestro arciprestazgo y en nuestra comunidad de vida y ayuda. Podemos animarnos unos a otros a mejorar y aprovechar los servicios formativos de nuestra diócesis para los sacerdotes. Podemos, también, compartir más nuestras reflexiones e inquietudes. Y, sobre todo, animarnos a recuperar y organizar bien nuestro estudio personal diario y nuestra oración. Esos serán unos motores para nuestra formación y crecimiento integral. ¿Verdad? 

Julio