espera¿Cómo has pensado vivir esta Cuaresma y Pascua? Es un regalo de Dios.

Por una parte, es un tiempo que nos exigirá mucho trabajo pastoral: más confesiones, charlas espirituales, celebraciones litúrgicas y atención a los fieles. En consecuencia, es un espacio de mayor siembra evangelizadora y de mayores frutos pastorales. Un tiempo en el que Dios se nos acerca más con su ayuda misericordiosa.

Por otra parte, ese mismo servicio pastoral y las demás actividades personales nos proporcionarán un ambiente de mayor escucha de la Palabra, de oración, de crecimiento en la fe y de apoyo para dar nuevos pasos de conversión personal. Es un tiempo para vigilar y orar. Un tiempo para vencer las tentaciones y crecer en nuestra caridad pastoral. Un tiempo en el que las mismas celebraciones litúrgicas nos ayudarán a prepararnos bien a celebrar el Misterio Pascual, rememorando nuestro bautismo y haciendo penitencia.

Como lo hemos hecho muchos sacerdotes, en Cuaresma intensificamos nuestra oración, hacemos un retiro espiritual para nosotros mismos y nos esforzamos en practicar mejor la misericordia. Para el retiro espiritual nos sirve meditar el Mensaje pontificio para la Cuaresma y aprovechar el guión que te enviamos en este boletín. En cuanto a la práctica de la caridad, realizaremos nuestras obras de misericordia, sobre todo, hacia los hermanos sacerdotes más necesitados.

Que, desde este Miércoles de Ceniza, recibas muchas bendiciones en esos encuentros personales con Jesús y en los servicios a los hermanos. Que sea una Cuaresma con muchos frutos para convertirnos, creer en el Evangelio y vivir mejor la vida nueva en Jesucristo.

Apoyémonos unos a otros con la oración y la ayuda fraterna para ser pastores santos.

 

Julio